viernes, 29 de junio de 2012

Sangre Sabia

Cuando observé el tweet en el que Robert Darnton señalaba que las bibliotecas son la sangre vital de las universidades, pensé en la relación que he establecido con la biblioteca Ramón de Zubiría de la Universidad de los Andes a lo largo de la investigación sobre la historia del departamento de Ingeniería de Sistemas.


En primer lugar porque si algo caracteriza a esta biblioteca es la división de sus pisos. Aunque en la página de la biblioteca se indica que el piso segundo de ciencias e ingeniería corresponde a los números de clasificación que van desde 500.000 hasta 699.999 lo cierto es que los referidos a informática, que corresponden al 000.000 también están en ese piso y no en el de ciencias sociales. Está división es interesante en la conformación de los saberes entorno a la información, ya que separa a la ingeniería de la bibliotecología, evidenciando la distinción entre quienes diseñan sistemas de información desde los fundamentos computacionales, y quienes también los diseñan pero desde otro tipo de saberes.

En la sección que se refiere entonces a la mirada de la ingeniería sobre la información, permanecen los libros de referencia para los primeros años de constitución del departamento de Ingeniería de Sistemas, los cuales no han sido transportados a los depósitos como si sucede con las publicaciones seriadas. Esto ha permitido que la biblioteca se haya convertido en archivo, si se tiene como horizonte que fueron esos manuales y libros con los que los estudiantes y profesores trabajaron, lo que se verifica en las referencias al material impreso con el que se trabajaba en los inicios de la carrera. Aunque dentro de la computación haya existido históricamente un ideal por desplazar al papel como medio de registro, la relación de los primeros ingenieros e ingenieras con estos libros y manuales, era igual de estrecha que con las formas de escritura que fueron aprendiendo, desde la escritura de algoritmos usando plantillas, hasta la escritura en máquinas perforadoras. (Ver vídeo)

Como institución, la biblioteca también ha ido transformandose paulatinamente en esa relación entre lo impreso y lo digital, y esto ha ido aumentando en particular por su comparació con el acceso al conocimiento a través de redes digitales. Gran parte de la experiencia sensorial en las bibliotecas se refiere a esa cercania de los libros, incluso a la sonoridad que produce la presencia de toneladas de papel. Las bibliotecas se han caracterizado por permitir la coexistencia de múltiples sistemas para su organización y administración de la información, y en esa medida lo digital ha entrado a transformar varias de las relaciones con el conocimiento, pero siempre en una tensión entre la novedad y lo aprendido. Los procesos de diseño de esas tecnologías están atravesados por la facilidad de los usuarios y usuarias para relacionarse con la información, y por ello quienes manejan las bibliotecas las manejan tanto con el catálogo electrónico como con los recorridos por los estantes.

Sobre este último punto, es que la historia de la automatización de la biblioteca de la Universidad de los Andes, trae consigo un relato muy interesante de la forma como se fue dando ese proceso, y en donde ademas de las bibliotecologas y los ingenieros, entran otra serie de actores que han constituido ese espacio con las características que se pueden observar al recorrerla y al usarla.