martes, 16 de marzo de 2010

Ideas para una historiadora digital

Si bien el área de la historia digital tiene un gran interés en la historia como disciplina académica, he encontrado que en lo que se refiere a la educación escolar hay un campo de trabajo muy importante. Las discusiones sobre la educación y lo digital son amplias, pero sería un error reducirlas a un debate contemporáneo, ya que desde hace tiempo se viene discutiendo la relación entre la tecnología y la educación.

En el mapa de debates sobre la educación y su relación con las nuevas tecnologías, la propuesta de Jesús Martín Barbero ubica en una larga duración (que en general está ausente de los debates sobre e-learning y en muchos casos se reduce a la historia del libro en la escuela) la línea que ha separado la cultura escolar de la cultura mediática (entendida como la cultura de nuestra vida cotidiana frente a medios como la televisión, la radio, los periódicos, etc.).

En esta ocasión, quisiera enfatizar en el saber histórico propuesto por Martín-Barbero y que estaría al mismo nivel del saber lógico-simbólico y el saber estético. En la sección dedicada al saber histórico en el artículo Saberes Hoy, nos invita a pensar el lugar de la memoria en el presente y en el futuro cercano. Sus afirmaciones vienen cargadas con argumentos que ofenderían los oídos de los historiadores que en este momento aprovechan las conmemoraciones de lo nacional, ya que propone la salida de las narraciones sobre la patria, para ubicar lineas temporales que pueden describir de mejor forma las dinámicas locales de la memoria. Con esa actitud crítica frente a la enseñanza de la historia, lo que entra en cuestión no es una pedagogía de la memorización, sino los contenidos que difícilmente podrían ser puestos en cuestión por el papel reproductor de lo nacional que ha sido asignado a la historia en la escuela. En una entrevista sobre el tema de las competencias, Martín-Barbero focaliza el saber histórico en el saber-hacer de la producción de contenidos culturales. Una historia social de la apropiación de las diferentes tecnologías permitiría articular una tradición en la narración de nuestras historias a los formatos con los que actualmente disponemos.

Es por esta razón que, además de las herramientas o reflexiones sobre los nuevos medios que impulsa a la historia digital, existe una línea de investigaciones en historia que al decir de Jesús Martín-Barbero, serían capaces de interpelar la conciencia histórica, lo que significaría recuperar menos lo que pasó que aquello de lo que estamos hechos.

"Necesitamos construir una historia que, partiendo de algunos hechos claves del presente cercano, nos permita situarlos en la escala más ancha del tiempo largo, de poner nuestro hoy en perspectiva, o sea, de des-naturalizar lo obvio y evitar los determinismos de toda especie, lo que implica al final un ejercicio de desestabilización del presente, para que haya horizontes y proyectos de futuro y no una eterna repetición de lo actual, para poder debatir sobre los futuros, y no sólo de aquellos predecibles a partir de las tendencias actuales sino de los alternativos, de los que realmente innovan."



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