lunes, 29 de marzo de 2010

Visualizaciones del tiempo


Joseph Priestley New Chart of History (1769)

El gran repositorio de recursos pedagógicos que es eduteka, tiene desde hace tiempo un módulo dedicado al aprendizaje visual en el que se describen diferentes Organizadores gráficos, unos de los cuales son las líneas de tiempo. Las líneas de tiempo permiten ordenar una secuencia de eventos o de hitos sobre un tema, de tal forma que se visualice con claridad la relación temporal entre ellos.

Recientemente, y en el marco del evento humanities + digital 2010, hyperstudio (Digital humanities at MIT) publicó dos entradas en su blog, en el que se esboza una historia de este tipo de visualización. La presentación trae consigo la crítica a las aplicaciones que por defecto generan líneas de tiempo que a veces terminar por reducir la complejidad de los hecjos históricos.

Sobre esa dimensión técnica de las herramientas de creación de lineas de tiempo, es que la idea de un historiador programador tiene gran relevancia y los aprendizajes en las áreas estéticas y de programación pueden ayudar al trabajo de manejo de las fuentes y los datos. Varios de los programas presentados en el portal eduteka, cumplen con el objetivo de trazar lineas de tiempo, pero lo cierto es que la gramática de estas es mucho más amplia. Tanto la animación como la simulación pueden hacer que las líneas de tiempo tengan acceso a una cantidad mayor de metáforas.

El camino comienza cuando la opción de trabajo se traslada de un software que crea la linea de tiempo a uno en donde se comienza desde cero. Esta es la idea de aplicaciones como scratch (desde cero) o etoys, en donde el camino es más largo, pero permite involucrar no sólo el tema de aprendizaje sobre el tiempo (que es sobre el cual más insiste eduteka) sino también la dimensión estética (ya que soy yo quien escoge como representar) y otra de orden lógico asociada a la programación (en la que se crean por ejemplo interacciones o secuencias automáticas). Es también la filosofía detrás de Processing, frente al que su creador Ben Fry, señala que era una necesidad desarrollar un programa que no constriñera las capacidades creativas en el diseño de visualizaciones.

Interface del proyecto Make History del National September 11 Memorial Museum

Detrás de estas ideas emerge una pedagogía de la visualización, entendida no sólo como la capacidad de interpretar gráficas estadísticas, sino de aprender los procesos con los cuales realidades complejas se transforman en representaciones visuales. Es interesante señalar, que este tipo de línea crítica siempre ha estado en el corazón de las iniciativas de alfabetización en medios (media literacy) pero que ahora se trasladaría a objetos como infografías, diagramas, y demás organizadores gráficos.

En la formación de un historiador o historiadora, esto trae consigo la idea de que su aprendizaje audiovisual no sólo se remite a las posibilidades narrativas de medios como la televisión o el cine, sino que también debe trasladarse a los libros de divulgación (y no sólo los textos escolares), por donde han pasado una gran cantidad de imágenes en donde se representa el tiempo.

Pero si lo trasladamos al campo de la educación escolar, estaríamos introduciendo un campo de trabajo colaborativo en donde confluyen un gran número de destrezas. La creación de infografías pueden ser una herramienta valiosa de trabajo en equipo, de búsqueda de información y de comunicación.

martes, 23 de marzo de 2010

Tras las huellas del libro total


En la ciudad de Bucaramanga, a pocos metros del edificio de la Gobernación del Santander, se encuentra la casa del libro total, una casa restaurada por la empresa Sistemas y Computadores, quienes hasta hace unos años hacían el trabajo de infrastructura para el conteo de votos de las elecciones nacionales. Una empresa que lleva más de 25 años en el área de la informática y que ha redirigido parte de su trabajo a la conservación del patrimonio cultural de Santander.

La fundación en este momento desarrolla un proyecto en el marco del bicentenario, llamado Santander se Revbela, cuyo video de presentación hace un recorrido desde la cultura guane, pasando por los comuneros y el radicalismo liberal del siglo XIX para contarnos como es posible conmemorar el bicentenario desde las regiones. Esto está acompañado de diferentes exposiciones en la casa, la cual ha sido adecuada como centro de recaudo de impuestos que al mismo tiempo tiene una oferta cultural variada. En lo virtual, el proyecto lleva el nombre de el libro total, una biblioteca digital que se caracteriza por ofrecer una variedad de recursos para aumentar la experiencia de lectura en la pantalla.

Luego de hacer la visita en compañia de Daniel Navas, director del proyecto, de Jose Alfredo Vega de la fundación Fore, y de Alejandro González, compañero de Sugar Labs, tuvimos la oportunidad de hablar del proyecto, de las transformaciones en lo educativo. En particular, quise felicitar a Daniel por el hecho de hacer real lo virtual, es decir, por la apuesta por crear nuevos espacios de encuentro mediados por proyectos virtuales. En términos de sostenibilidad, el recaudo de impuestos en la casa le da recursos suficientes a la fundación, los cuales se ven reflejados en la comodidad del espacio y en la tecnologización de todas las salas, equipadas con pantallas en las cuales además se hace todo el trabajo de asignar turnos dentro de los bancos.

Pero más allá, está el vínculo entre la conservación del espacio físico y de material bibliográfico con la renovación de los espacios públicos y su trasfondo político. Lo que ha caracterizado a Sistemas y Computadores a lo largo de su trayectoria, ha sido pensar que la tecnología puede ofrecer facilidades a los ciudadanos y contribuir a fortalecer la mediación con el estado, lo cual no sólo se remite al tema de gobierno electronico y a la virtualización de todas las transacciones sino tambien a espacios físicos donde pueda ejercerse esa ciudadanía.

martes, 16 de marzo de 2010

Ideas para una historiadora digital

Si bien el área de la historia digital tiene un gran interés en la historia como disciplina académica, he encontrado que en lo que se refiere a la educación escolar hay un campo de trabajo muy importante. Las discusiones sobre la educación y lo digital son amplias, pero sería un error reducirlas a un debate contemporáneo, ya que desde hace tiempo se viene discutiendo la relación entre la tecnología y la educación.

En el mapa de debates sobre la educación y su relación con las nuevas tecnologías, la propuesta de Jesús Martín Barbero ubica en una larga duración (que en general está ausente de los debates sobre e-learning y en muchos casos se reduce a la historia del libro en la escuela) la línea que ha separado la cultura escolar de la cultura mediática (entendida como la cultura de nuestra vida cotidiana frente a medios como la televisión, la radio, los periódicos, etc.).

En esta ocasión, quisiera enfatizar en el saber histórico propuesto por Martín-Barbero y que estaría al mismo nivel del saber lógico-simbólico y el saber estético. En la sección dedicada al saber histórico en el artículo Saberes Hoy, nos invita a pensar el lugar de la memoria en el presente y en el futuro cercano. Sus afirmaciones vienen cargadas con argumentos que ofenderían los oídos de los historiadores que en este momento aprovechan las conmemoraciones de lo nacional, ya que propone la salida de las narraciones sobre la patria, para ubicar lineas temporales que pueden describir de mejor forma las dinámicas locales de la memoria. Con esa actitud crítica frente a la enseñanza de la historia, lo que entra en cuestión no es una pedagogía de la memorización, sino los contenidos que difícilmente podrían ser puestos en cuestión por el papel reproductor de lo nacional que ha sido asignado a la historia en la escuela. En una entrevista sobre el tema de las competencias, Martín-Barbero focaliza el saber histórico en el saber-hacer de la producción de contenidos culturales. Una historia social de la apropiación de las diferentes tecnologías permitiría articular una tradición en la narración de nuestras historias a los formatos con los que actualmente disponemos.

Es por esta razón que, además de las herramientas o reflexiones sobre los nuevos medios que impulsa a la historia digital, existe una línea de investigaciones en historia que al decir de Jesús Martín-Barbero, serían capaces de interpelar la conciencia histórica, lo que significaría recuperar menos lo que pasó que aquello de lo que estamos hechos.

"Necesitamos construir una historia que, partiendo de algunos hechos claves del presente cercano, nos permita situarlos en la escala más ancha del tiempo largo, de poner nuestro hoy en perspectiva, o sea, de des-naturalizar lo obvio y evitar los determinismos de toda especie, lo que implica al final un ejercicio de desestabilización del presente, para que haya horizontes y proyectos de futuro y no una eterna repetición de lo actual, para poder debatir sobre los futuros, y no sólo de aquellos predecibles a partir de las tendencias actuales sino de los alternativos, de los que realmente innovan."